Musical para las madres llenó el Complejo Kuikas

Con la intención de celebrar a las madres, el Instituto de la Cultura y las Artes del estado (Incaet), efectuó un musical lleno de vida, color y mucha alegría en los espacios del Complejo Cultural Kuikas de Trujillo; una tarde llena de sorpresas que contó con la asistencia de más de 200 personas, quienes disfrutaron de música en vivo y las mejores danzas.

Un sinfín de emociones, muchos colores y suaves notas musicales llenaron el ambiente. La tarde del viernes 10 de mayo se plagó de alegría en una celebración única, dirigida a exaltar al ser más sublime que existe, las madres. Un encuentro entre la música y la danza que contó con la participación de la Orquesta Típica “Ramón Augusto Barrios”, la Banda Oficial de Conciertos “Laudelino Mejías” y la Escuela de Artes Escénicas “Segundo Joaquín Delgado”.

El preámbulo para esta celebración fue una representación de la agrupación Venezuela en la Escena, quienes trajeron a las tablas una puesta que reflejó un fragmento de la vida de Armando Reverón. El pincel, los colores y sus muñecas tomaron el escenario para mostrar las pasiones, dolores y trastornos del reconocido artista plástico venezolano.

Eran las 4 de la tarde cuando la Orquesta Típica  tomó el escenario para iniciar un concierto con piezas clásicas del Cancionero Trujillano. Las notas vivaces y alegres de Río Castán, Papatín Patatán, Sapito Lipón,  entre otras piezas fluyeron desde los violines, violas y clarinetes para recibir a las madres,  en una fusión entre lo tradicional y lo moderno. Las sabrosas tonadas despertaron a la audiencia, que por un momento se vio transportada a otras épocas.

Concluida la primera parte, la centenaria Banda tomó su lugar y junto a las jóvenes de la cátedra de danza juvenil de la escuela Segundo Joaquín pusieron ritmos variados y sutiles al encuentro. El ambiente se llenó de llano, de tradición y costumbre, mientras que los jóvenes se movían en el escenario de la del Complejo.

Ya cuando la tarde finalizaba y el sol desplegaba sus últimos rayos, las luces se encendieron y la música volvió a sonar. La ciudad, con sus luces y sonidos cobró vida, pues los instrumentos arrancaron con un homenaje a Billos que fusionó dos piezas magistrales: Epa Isidoro y Canto a Caracas, en las voces de Luis Cabrera y Rosario Navas. Marcados movimientos dieron a estas piezas en el escenario vida al escenario, la alegría de la música de la generación de oro impregnó el lugar de recuerdos y experiencias, reflejadas en las tablas a través de una coreografía bien montada.

Al son de la música las jóvenes de la Escuela de Artes Escénicas “Segundo Joaquín Delgado” salieron a bailar. Una presentación que mezcló el sabor latino con lo contemporáneo tomó la escena para poner de pie a la audiencia y cerrar el evento con broche de oro. Nuevas piezas pusieron a bailar a todos y disfrutar de una tarde única, un montaje completo, con danzas, música en vivo sorprendió al colectivo invitándolo a descubrir el nivel artístico y cultural que hay en Trujillo.

 

 

Prensa Incaet/Viviana Cegarra Soto/Gráficas: Cortesía
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