“AYUDA HUMANITARIA” PARA VENEZUELA MIENTRAS CIUDADES EN EEUU COLAPSAN

La creciente pobreza y aumento vertiginoso de familias sin hogar en Estados Unidos contradice el interés del país norteamericano de aportar millones de dólares en “ayuda humanitaria” para atender la “crisis” venezolana.

Según un artículo del periodista Niall McCarthy, publicado en el portal de estadísticas alemán Statista, “más de medio millón de estadounidenses enfrentan la posibilidad de quedarse sin hogar en 2018”, y la población sin techo ha aumentado por segundo año consecutivo, de acuerdo a un informe del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de ese año.

En el documento se detalla que, para finales del año pasado, de las 553 mil personas que habían quedado sin vivienda, el 65% se alojó en ubicaciones protegidas: refugios de emergencia o de transición programas de vivienda, y el otro porcentaje, más de 190 mil, terminaron en la calle, edificios abandonados o en otros lugares no aptos para “habitación humana”.

Asimismo, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano refiere que, si bien el incremento en 0,3% de personas sin viviendas fue mínima con relación a 2017, se reflejó una disminución en el número de atendidos en refugios y se incrementó la población sin albergues en un 2%, equivalente a 4 mil 300 personas.

Los Continuum of Care (CoC) son programas de asistencia para personas sin hogar, que proporcionan fondos a los gobiernos estatales y locales y a proveedores sin fines de lucro, para atender a las personas y familias de los Estados Unidos que se ven afectadas por la falta de vivienda.

En el informe del organismo federal, para los CoC (programas de atención continua) todas las personas sin hogar se ubican en las 50 ciudades más grandes de Estados Unidos y la mitad se encuentra en uno de los cinco estados: California (129,972), Nueva York (91,897), Florida (31,030), Texas (25,310) y Washington (22,304), regiones emblemáticas que fungen como símbolos del desarrollo para la lógica neoliberal. La cifra más alarmante la representa Los Angeles, donde un 75% de los sin techo viven en la calle.

LOS OLVIDADOS POR ESTADOS UNIDOS

Entre las personas sin hogar en el país norteamericano abundan los veteranos, jóvenes entre 24 y 18 años, familias con niños, y afroamericanos (estos representan un 40% del total). En enero de 2018, cerca de 4 mil personas que habían sido desplazadas por fenómenos naturales como huracanes, tormentas e incendios forestales seguían en refugios.

La pobreza en Estados Unidos es una realidad incómoda para el país reconocido como una potencia. Según datos de un informe presentado por el relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU, Philip G. Alston, en ese país viven 40 millones de personas en pobreza y otros 18 millones en pobreza extrema.

En el texto, el relator critica el hecho de que, siendo una potencia, en Estados Unidos repunten problemas como la desigualdad y persistencia del racismo. Alston sostiene que, lejos de buscar una solución al problema, desde el Estado se criminaliza la permanencia de los sin techo en espacios públicos.

Sobre el registro de personas sin vivienda, más 553 mil, asevera que hay evidencias de que esa cifra puede ser mayor. Para esos 40 millones de pobres, lo cotidiano es vivir al día por no contar con ahorros extra. Además, como no forman parte del sistema bancario, al no contar con formas de financiamiento, recurren a otras dinámicas de préstamo donde pagan elevados intereses.

A esto se refiere Rebecca Vallas, vicepresidenta del Programa de la Pobreza a la Prosperidad del Center for American Progress, como “lo costoso de ser pobre en Estados Unidos”. En entrevista para la BBC, Vallas refiere que hay un entramado financiero donde los pobres de Estados Unidos terminan pagando más los que poseen cuentas bancarias.

Pero la pobreza no se circunscribe únicamente a los grandes centros poblados de Estados Unidos.

LOS ESTADOUNIDENSES REFUGIADOS

Para señalar un ejemplo, en Skid Row, Los Angeles, la cantidad de personas viviendo en refugios improvisados es tan grande como los campamentos que ha dejado la guerra en Siria. Paradójicamente, esta zona signada por la prostitución, la insalubridad, el tráfico de droga, entre otros, está en la ciudad marcada por la opulencia y el derroche del Star System.

Washington hasta ahora no parece mostrar interés por resolver problemas estructurales de la sociedad estadounidense como la desigualdad, la pobreza, el déficit de servicios, la falta de viviendas y el racismo, que son consecuencias de su modelo neoliberal insostenible.

OTRO SÍMBOLO DE LA DECADENCIA: EL CASO FLINT

La crisis del suministro de agua potable en la localidad de Flint, Michigan, es otro caso patente de la decadencia estructural de algunas ciudades de Estados Unidos. Para intentar reducir la gran deuda financiera provocada por la crisis económica de 2008, las autoridades de esa localidad decidieron cambiar la fuente de abastecimiento de agua potable para ahorrar dinero.

La nueva fuente fue el río Flint, que prácticamente atravesaba la ciudad. Tras el registro de varios casos de enfermedades relacionadas con el consumo del agua proveniente de esta afluente, se hicieron unos estudios que indicaron la presencia de plomo y otras bacterias en el recurso hídrico. Entre 6 mil y 12 personas resultaron con plomo en la sangre y presentaron graves problemas de salud.

CONTRADICCIONES

Con este breve panorama se contrasta la narrativa del “país económicamente fuerte” que anualmente destina millones de dólares en “ayuda humanitaria”.

Para citar un contexto reciente, un informe de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) muestra el aporte de más 333 millones de dólares para atender a los refugiados de la “crisis migratoria” de venezolanos en la región.

Ese monto excluye los 20 millones anunciados por el secretario de Estado, Mike Pompeo, a principios de este año, y los ofrecidos recientemente por el presidente Donald Trump, en el marco del 74° periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU.

Ante esta paradoja cabe preguntarse: ¿por qué Estados Unidos invierte millones de dólares en “ayuda humanitaria” y no atiende la crisis interna que vive ese país?

Si bien con el monto mencionado no se va a resolver la crisis de indigencia estadounidense, la iniciativa podría ayudar a apalear la situación interna insoslayable.

Lamentablemente, Estados Unidos no va a dejar de aportar recursos a su intrincada red de espionaje que opera en otros países a través de organizaciones no gubernamentales (ONG), asociaciones civiles y fundaciones.

Estas organizaciones fungen como su brazo de política de exterior en naciones independientes. Históricamente, detrás de la bondad de Estados Unidos existe un plan para imponer su agenda. La cantidad de recursos aportados para “ayuda humanitaria” es proporcional al nivel de dominio que quieren establecer en ese territorio.

La USAID, por ejemplo, ha actuado como un actor político frontal y activo en el asedio internacional contra Venezuela, país que en los últimos años ha sido sometido a un brutal bloqueo comercial y financiero.

La voluntad política para atender el caos social, cultural y económico existente en las ciudades de Estados Unidos no es proporcional a su interés por intervenir en otras naciones. Es difícil creer en el altruismo de Washington cuando quiere llevar “ayuda humanitaria” a otras naciones, y al mismo tiempo crece el número de personas sin hogar y en estado de indigencia en el país norteamericano.

Si no le interesan sus ciudadanos, ¿qué te hace pensar que están preocupados por los de tu país?

Misión Verdad/Gráficas: Cortesía
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